El Blog de rosa navarro

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El VINCULO MATERNO

Sanar el vinculo con la madre es el primer paso que hemos de dar en el proceso de sanación interior y es la base para establecer vínculos sanos y amorosos.

La forma en como nos relacionamos con la madre también marca la capacidad para desarrollarnos como personas exitosas.

En la infancia se han vivido experiencias, que han hecho que perdamos la conexión profunda con la madre. La madre ante todo es humana tiene sus preocupaciones, problemas, su propio Karma y dificultades; debido a todo ello, no siempre ha podido estar presente y en conexión con su potencial de amor incondicional con el hijo o la hija.

 

Cuando nacemos estamos en un estado de absoluta vulnerabilidad, somos seres que necesitamos amor, calor y limites sanos para poder desarrollarnos como personas felices.

 

Esta ausencia inconsciente de conexión con la fuente de amor por parte de la madre, puede ser recibida por el recién nacido o nacida, como abandono, peligro y rechazo, carencias que si no las miramos y gestionamos se convertirán en dificultades para establecer vínculos afectivos sanos como adultos.

Así en profundidad, el vinculo energético con la madre se va deteriorando y construimos una relación desde el ego donde el amor autentico no puede manifestarse ni fluir.

Generamos emociones densas como el rechazo , tomamos y tomamos de la vida, de las relaciones, tomamos comida en exceso, consumimos y nos auto agredimos de mil formas diferentes y sin embargo nunca terminamos de estar satisfechos porque en lo mas profundo hemos cortado el flujo natural de amor con nuestra madre y con la vida que nos ha dado.

 

Recuperar la conexión con la madre nos ayudara a recuperar el sentido vital de la existencia.

 

Durante muchos años he ayudado a las personas a recuperar el vinculo con la madre, a cerrar viejas heridas del corazón, el sentido de carencia, insatisfacción, soledad.

Es un camino que puede parecer difícil o imposible, pero en cuanto conectamos con la fuerza del amor incondicional que subyace en este vínculo sagrado, cuando aprendemos a aceptar todas las emociones contradictorias que surgen y nos entregamos a ese fluir que el propio linaje nos da, cuando nos rendimos, la sanación se produce de forma espontanea y natural. A esto se le llama entrega.

La entrega es una oración interior, un baile con esas emociones conflictivas y el desarrollo de la autoconfianza, la certeza de que el vinculo que me une a la madre, es algo mucho más grande y sagrado que dichas emociones.

Durante la crianza la madre ha podido no estar presente como el niño o la niña hubieran necesitado, sus propios problemas personales, con su pareja, preocupaciones económicas, sus propias emociones reprimidas o heredadas, los modelo que ella ha recibido de su propia madre o del propio sistema cultural y religioso donde se ha educado y que no siempre han sido modelos sanos han podido hacer que ella también este desconectada del fluir del amor incondicional de su propia madre.

En nuestro camino de sanación no podemos continuar responsabilizando a la madre de todas nuestras carencias y problemas, como adultos tenemos la posibilidad de sanarnos, dejar de esperar aquello que la madre no pudo darnos, aceptar todos y cada uno de nuestros sentimientos contradictorios hacia ella, incluido el profundo dolor de desconexión con su amor.

No es un camino fácil, recorrer el sendero de estos sentimientos contradictorios sumergidos en una cultura donde existen tantas creencias al respecto de lo que significa ser un buen hijo o hija requiere de toda nuestra valentía y coraje, recorrer esta senda nos hará cuestionarnos si realmente nos estamos relacionando con la madre desde la honestidad de nuestro corazón o desde una auto-obligación impuesta por la cultura o los mandatos del sistema familiar.

 

Esta senda de auto-aceptación guiados siempre con la consciencia de nuestro corazón, nos llevará a establecer una relación con la madre más autentica.

 

Integrando las emociones contradictorias y aceptando a la madre tal cuál es, podremos tomar por entero la vida que nos ha dado, recuperar la seguridad interior y relacionarnos de una forma mas sana con el mundo aceptando nuestras emociones. también podremos liberar la culpa y permitirnos por fin el éxito.

 

Este es nuestro reto como hijos o hijas adultos.

 

Según las tradiciones orientales, somos seres luminosos nuestra naturaleza es dar, al igual que el sol da constantemente su luz. Cuando la relación con la madre esta deteriorada por emociones y sistemas de creencias pesadas, nuestra luminosidad esta también bloqueada , nuestro dar es así mismo también pesado, damos desde el orgullo porque nos sentimos mejores que los demás, o desde la culpa porque nos sentimos responsables de las carencias de los demás, o desde la vergüenza porque nos sentimos poco adecuados y creemos que si no damos no somos dignos de ser amados.

Para llevar a cabo este proceso transformador necesitamos dar un salto cuántico en nuestro interior y atrevernos ejercitar la compasión consciente, es decir, como adultos podemos mirar a los padres, en este caso a la madre, más allá de su rol y verla como un ser humano con sus carencias, necesidades,dificultades y sus sombras pero no con la intención de salvarla sino con la intención de conocerla y conocernos mejor liberándonos del juicio y la exigencia. Este mirar a la madre tal cual es, nos permitirá soltar la demanda de nuestro niño interior de recibir el amor que quizás no pudo darnos en la infancia, dejar de esperar y sanar la tristeza profunda.

 

Este salto pueda dar miedo porque podemos durante un tiempo sentir soledad en nuestro interior, es un proceso de individualidad y crecimiento.

 

De pronto somos total y absolutamente responsables de nosotros mismos solo podremos apoyarnos en nuestra confianza interior, en nuestros recursos, capacidades y potencialidades, después de haber atravesado el sendero de la tristeza, soledad y miedo, descubriremos que somos seres infinitos, con capacidades infinitas y nuestra autoestima ya no dependerá del reconocimiento externo.

 

La clave por lo tanto en relación a sanar el vinculo con la madre es: tomar nuestra responsabilidad como adultos en la sanación de este vínculo, dejar de esperar que la madre o cualquier otra persona satisfaga las carencias que de niños o niñas hemos tenido, tomar estas carencias en nuestro corazón y recuperar el poder que todos tenemos para sanarnos, amarnos y respetarnos.

 

Honrar de este modo a la madre facilitara que honremos nuestra vida, en un sentido profundo, daremos modelos mas sanos a nuestros hijos e hijas, que aprenderán a respetarse mas y se convertirán en personas mas seguras y exitosas.

 

Rosa Navarro

Creadora del método Holistico autoconsciencia.
Sesiones individuales presenciales y online para sanar el vínculo materno.
Mas información: metodoholistico.com

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