LA MEDITACIÓN CURATIVA

Lama Lobsang Rimpoche con mi hijo Pablo, Marzo 2004
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La mente desea estar en paz y tiene ese deseo, porque es el que se corresponde con su verdadera naturaleza. Vivimos en un mundo acelerado, las preocupaciones surgen de forma espontanea, tenemos que dedicar mucha de nuestra energía a procurarnos unas condiciones de vida adecuadas para sobrevivir, las relaciones a menudo se convierten en fuente de mas conflicto, y a veces los problemas de salud aparecen, imposibilitando el normal desarrollo del día a día.

Hace algunos años, tuve la fortuna de alojar en mi casa a Lobsang Rimpoche, quise apoyar al monasterio de Sera en la India organizando algunas prácticas en mi comunidad con este maestro, para obtener algo de dinero y que los casi tres mil niños tibetanos que residían en el, pudieran acceder a estudios y comida.

Resulto, que este maestro tenia el linaje ancestral de sanación tibetana. Él me enseño muchas de estas sanaciones, sus instrucciones fueron realmente preciosas y mi agradecimiento es inmenso.
Mi mayor impacto fue cuando lo conocí, sus ojos transmitían una bondad infinita, una mirada que traspasaba el limite de las sensaciones que hasta entonces había tenido, ese día comprendí que la naturaleza fundamental del ser humano es la bondad. El precioso maestro me había dado toda una enseñanza en una simple mirada.

El objetivo de las meditaciones curativas utilizando varias técnicas de visualización es aumentar el bienestar de la salud física y mental. La mente no es algo independiente del cuerpo físico, los dos cuerpos están interaccionados y la mente tiene un poder para influir en el cuerpo y viceversa.

En primer lugar, antes de empezar la práctica de la meditación curativa, es necesario reconocer ese poder y como funciona esta capacidad de auto-sanarnos y desarrollar a través de la sabiduría primordial, la naturaleza de lo que somos, seres ilimitados que albergamos un potencial infinito de crecimiento y evolución. La vida no debería convertirse en una lucha e insatisfacción constantes, sin embargo seguimos en lucha e insatisfacción, porque no hemos desarrollado la suficiente sabiduría primordial para ver los acontecimientos en su naturaleza fundamental.

La meditación nos ayuda a conocer estas capacidades a reconocerlas y a estabilizarlas en la vida cotidiana. Las dificultades forman parte de la vida y conocer la fuerza y el poder de la mente, nos permitirá solventarlas de una forma constructiva y provechosa para nuestro crecimiento espiritual.

Hay infinitud de practicas para la curación en las enseñanzas budista, pero las meditaciones curativas con las que personalmente me siento mas cercana, son las que conectan la mente con el Buda de la Medicina, aunque cualquier imagen que para nosotros represente la sanación servirá por igual, no es necesario ser Budista o practicar Budismo para meditar en la sanación del cuerpo físico.

Conectar nuestra mente al Buda de la Medicina, no es rezar o pedir las bendiciones de la salud a algo externo a nosotros. A medida que profundizamos en estas practicas, la sabiduría primordial nos da la comprensión de que en realidad, esta energía sanadora y este potencial de salud, esta en nosotros mismos y la practica solo potencia la semilla de sanación de la propia mente.

Al principio, pueden surgir resistencias, pereza o desconfianza, es necesario purificar estos obstáculos a medida que vayan apareciendo si no queremos fracasar a la hora de realizar y estabilizar la meditación, antes de que la transformación de la mente se haya completado.

Si asistimos a un retiro de meditación y nos olvidamos de la practica al salir del mismo. Seremos como un cuenco con agujeros, por muy pura que sea el agua que vertamos en el se vaciara de inmediato. Recomiendo que después de asistir al retiro de ´´sanación curativa´´, se practiquen sesiones durante los dos meses siguientes.

El Buda de la medicina es de color del lapislázuli y según los textos Budistas su poder fundamental es el de potenciar la salud, curando el sufrimiento y la insatisfacción.

Es el Buda de la tierra del Este, con lo que es conveniente realizar su practica siempre que sea posible mirando al este, en una postura cómoda con la espalda erguida, en un entorno aireado y tranquilo, libre de las preocupaciones del pasado y de las expectativas de futuro, en devoción y calidez interna.

Algunos Budistas consideran los mantras del Buda de la medicina como un método poderoso para curar heridas y enfermedades, y también para purificar en el campo espiritual el karma negativo que hayamos podido acumular de otras vidas y que se manifiesta como desequilibrios en el cuerpo físico o mental, siendo la causa de múltiples dolencias.
Los tres venenos que oscurecen nuestro potencial de salud son: el apego, la ignorancia y la ira, estas emociones conflictivas enturbian nuestra mirada clara y nos impiden reconocer el potencial auto-sanador que de forma natural posee nuestra mente.

Sin embargo, la practica de Buda de la medicina, no es solamente utilizada por su poder curativo, también simboliza la iluminación perfecta a la que todos los seres de una forma u otra aspiran a llegar.

Lama Zopa Rimpoche, en sus enseñanzas dice que el yoga del Buda de la Medicina fue enseñado por Guru Padmasambhava en la ´joya de los deseos´. Esta practica es accesible a cualquier persona solo es necesario tener una mente abierta, y sobre todo es especialmente beneficiosa si nos nos dedicamos a ayudar a otras personas a sanarse. Actualmente tenemos la fortuna de contar con una medicina avanzada y efectiva, los maestros budistas recomiendan no sustituir el tratamiento medico por estas practicas. Pero indudablemente, compaginar el tratamiento medico externo con meditaciones que nos ayuden a encontrar la naturaleza de calma y el propio potencial sanador, nos ayudara a atravesar los momentos difíciles de la enfermedad de una manera mas fácil y con beneficios mas rápido.

Rosa Navarro.
Próxima enseñanza en Barcelona: 29 de Febrero y 1 de Marzo
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«Así como es necesario diagnosticar la enfermedad,
para abandonar su causa
debes lograr la felicidad de la buena salud, y aplicar medicina para ello.
El sufrimiento debe ser reconocido, su causa debe ser abandonada,
el remedio para su cese debe ser aplicado,
y ese cese debe de ser logrado».
Asanga

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