El Blog de rosa navarro

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LAS EMOCIONES QUE LIBERAN

Buda Shakyamuni mostró un sendero hacia la libertad, para caminar por el, no es necesario atravesar bosques, junglas, ni realizar grandes viajes. simplemente podemos vivir el presente de forma consciente y descubrir en nuestro interior todo el potencial y las cualidades extraordinarias que poseemos, ese viaje solo requiere la introspección, el auto conocimiento, y el deseo genuino de liberarnos del sufrimiento.

 

“el sufrimiento existe”

 

Fue su primera noble verdad, necesitamos abrirnos a observar la forma en que nuestra mente se identifica con el dolor. Cual es la manera particular de como sufrimos y conocer el aferramiento que la identidad de dolor que hemos construido, se resiste a soltar ese dolor.

 

“el sufrimiento tiene una causa”

 

Cuando estamos abiertos a reconocer y aceptar, que el sufrimiento es la naturaleza del Samsara, podremos profundizar y descubrir que la causa fundamental de este, es la Ignorancia o el desconocimiento de quienes somos en realidad. La dificultad que la mente tiene para reconocerse a si misma de forma genuina, en su plenitud, grandiosidad, calidez y luminosidad.

 

“el sufrimiento puede cesar”

 

Si cortamos el apego al sufrimiento, el sufrimiento acabara. ¿Porque entonces nos aferramos a las emociones y pensamientos que nos traen desdicha?. Tratare de explicarlo mas adelante cuando hable de la dificultad de soltar aquellas emociones que nos perturban y como nos alejan de la verdad.

 

“hay un sendero para la libertad”

 

La cuarta noble verdad, muestra ese camino para la liberación, uno de los retos en ese camino es el aprendizaje de como danzar con las emociones. Como la naturaleza de lo seres humanos es sentir una amplia gama de ellas. No podemos dejar de sentirlas y a la vez son causa de infelicidad.

Aprender los diferentes pasos de esta danza es un gran reto, porque a diferencia de los pensamientos donde nos es fácil observar su principio y su final, las emociones las percibimos como amorfas, solidas, permanentes, como si no tuvieran principio ni final. Cuando nos enfadamos, nos convertimos en el enfado, cuando sentimos tristeza nos convertimos en la tristeza, la identificación con estas emociones es grande, si yo siento que soy el enfado, si no me reconozco en otras cualidades como la plenitud, ¿ como voy a soltar el enfado?, ¿como voy a soltar la tristeza?, entonces, ¿que soy?. El ego tiene pánico a experimentar ese vacío, sin embargo cuando conseguimos soltar alguna emoción, la experiencia es totalmente contraria, lo que experimentamos es descanso, plenitud y la calidez del reencuentro consigo mismos.

Es importante que sepamos diferenciar las diferentes emociones que sentimos si queremos que el baile sea armonioso y consigamos el objetivo, de que este sendero no nos lleve a mas confusión.

A menudo confundimos el orgullo con la compasión, ayudamos a los demás porque en el fondo alimentamos el ego sintiendo que tenemos algo especial que los demás no tienen, o porque necesitamos sentirnos buenas personas. Pero eso no es la compasión genuina y si no estamos atentos esa ayuda se convertirá en sufrimiento.

El Baile comienza con el trabajo de dejar de identificarnos, crear una distancia adecuada, un “hueco” que nos permita observar la emoción desde la conexión con la quietud o la calidez, en este primer paso necesitamos desplegar todo nuestro potencial compasivo y observar esa emoción desde la mas absoluta bondad y aceptación.

Generalmente aceptamos las emociones que entendemos como positivas y rechazamos aquellas que consideramos negativas. En Budismo no existe el concepto de emociones negativas o positivas, lo que se considera conflictiva es aquella emoción que nos trae confusión y tensión y eso no depende de la emoción, depende de la percepción que tengamos de ella. En el trabajo de des identificarnos es fundamental la comprensión de que la naturaleza esencial de todas las emociones es la luz clara y expansiva.

También es importante observar que emociones acompañan a la emoción nuclear, lo que yo llamo el “el patrón cíclico emocional”, la baja autoestima por ejemplo suele ir acompañada de impotencia y enfado.

Con la meditación podemos reconocer cuales son las patrones cíclicos emocionales, y desde cual de esos patrones nos identificamos mas y experimentamos la vida. Entonces, podemos preguntarnos ¿que beneficio obtengo de forma inconsciente al identificarme con ese patrón?, ¿que estoy pidiendo en el fondo cuando me aferro a la tristeza?, ¿Que me amen?, ¿que alguien venga a cuidarme?, ¿porque no me permito experimentar la felicidad genuina que poseo?.

Como Rainer Maria Rilker dijo “Ten paciencia con todo lo que no esta resuelto en tu corazón y trata de amar las preguntas mismas”. Aprendemos a amar esas preguntas y a tener paciencia con la meditación para obtener las respuestas. Y en esas respuesta encontraremos un atisbo de luz, una ventana en la oscuridad, un rayo de consciencia despierta que transformara las emociones en energía que nos libera.

En nuestra cultura, hay dos emociones que especialmente nos atrapan y limitan :

  • La indignidad o falta de confianza en el valor propio.
  • El sentimiento de culpa.

En realidad estas emociones se nutren de la emoción de ignorancia, que es aquella separación de nuestra conciencia con lo que verdaderamente somos, el potencial que tenemos y de las cualidades extraordinarias como la alegría, la compasión, y la luminosidad que que de forma genuina poseemos. Cuando experimentamos la grandiosidad de la mente ya no hay espacio para sentir poco valor o culpa. Somos seres completos, pero no reconocemos esa verdad. No confiamos plenamente en las experiencias de plenitud o satisfacción que a veces sentimos, creemos que son debidas a causas externas porque hemos conseguido un éxito, comenzado una relación o nos ha tocado la lotería. Los científicos nos dicen que los agujeros negros existen y aunque nunca hayamos visto uno lo creemos, confiamos plenamente en el criterio científico, de hecho la ciencia se ha convertido en la religión del siglo XXI. Sin embargo, dudamos de la infinita capacidad de amar y de la fuerza interior que somos capaces de generar aunque la hayamos saboreado en mas de una ocasión.

Constantemente ponemos el poder y la confianza en algo o alguien externo, en un científico, en un maestro, en un político o un famoso. Pocas veces cuestionamos los preceptos de las personas a las que les entregamos la confianza, al mismo tiempo que nos cuestionamos constantemente nuestras propias experiencias y dudamos de nuestras verdades.

 

El Baile con las emociones nos llevará a la confianza
y reconocimiento de que somos
libres
auténticos
poderosos

 

Esa fue la enseñanza de Buda y ese es nuestro reto, la conquista de la felicidad a través del auto conocimiento nutrido de sabiduría y compasión.

En Budismo se dice que la vida es preciosa porque en lo profundo de su esencia están los tesoros mas preciados y merecemos tomar esos tesoros que nos son legítimos, merecemos el amor, la dicha y la plenitud porque somos amor, dicha y plenitud, transformar las emociones conflictivas en abono para la realización personal, a través del Baile sagrado con ellas, nos llevara sin duda a esa noble compresión.

Rosa Navarro
Creadora del método Holístico de Autoconsciencia.

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